De la Tolerancia y la Censura


*//Este editorial está dedicado a Yukio Mishima//*

Leía el periódico, cuando me entero de que el bruto-bestia de Hugo Chávez prohibió los videoujegos violentos por ser mala influencia para las niñas. Digo niñas, porque solo a una sub-especie gay le afectará ver algo tan común como la sangre en un videojuego.


No ahondaré en el problema de cómo harán para conseguir sus videojuegos favoritos los hermanos venezolanos, porque si pueden leer este editorial hecho en ecuador, también podrán arreglárselas para conseguir juegos de hombre ( ;3 ). El tema que quiero tocar es hasta qué punto de cretino pensamiento lleva el prejuicio animal de pensar que algo como un videojuego o una película violenta te llevará a cometer actos violentos o criminales.


Lo triste de mi planteamiento es que no soy el primero que apunta a los padres descuidados como responsables de las idioteces de sus hijos. Ya la historia me antecede con anteriores reclamos hacia la sociedad promedio. Pero veámoslo del lado amable: yo también concuerdo con la opinión de que los videojuegos violentos poco influyen en un comportamiento que seguramente ya está activo en ese pequeño niño-mierda.


Esta cultura gay como así me gusta llamarlo, es una inmensa membrana de tolerancia y depresión viril que se ha hecho lugar entre nuestros más preciados medios de entretenimiento. Es precisamente la razón por la que nosotros que conocimos las bondades de los 90´s sentimos que la primera década del 2000 fueron nueve volquetadas de mierda y una piscina de diarrea: música de mierda, películas de a verga, personajes públicos y artistas de a verga, estilos de vida infra-mierdosos.


Les mostraré la bestia rosa con tulipanes y calcomanías de Pucca besándose de piquito con Hello Kittie que ha jodido al mundo y lo quiere ver gay y en la mierda: LA CENSURA. <====(Sombrea aquí para ver).


A mí qué me importa que el más pequeño de la casa no tenga nada bueno en la televisión que ver; el chiquillo tiene que clavarse en los libros estudiando mientras yo veo a dos hijos de puta matarse en la lucha libre.


Resulta que el deporte entretenimiento predilecto por los hombres de criterio formado ahora se pone una nariz roja de payaso y toca una bocina vieja para “agradar” también al resto de la familia, todo porque supuestamente así obtendrán más audiencia y por ende más ganancias. Es una estupidez de marketing sacrificar espectáculo. ¿Alguien dijo John Cena?


Pensar que la censura casi me arruina el Resident Evil 5, porque decían que era “racista” matar negros infectados con un virus que los volvía unos salvajes descerebrados. Querer que acomode todo un guión sólo porque a uno le da “meyo” el qué dirán. Sarta de maricas. Menos mal que tal cosa no sucedió, la razón triunfó sobre el mal, no se cambió ningún aspecto del juego, y yo puedo seguir disfrutando la ilusión de que estoy disparándole a negros reguetoneros que me vienen a joder.


Y mírenme, yo no soy ni violento ni peligroso. ¿por qué? Porque tengo criterio.




Asi que yo de ustedes, no buscaría hacer una hoguera para quemar todos los videojuegos como en la época dorada de la cacería de brujas, sino que me preocuparía en qué tan bruto estoy criando a mi hijo para que por una computadora quiera matar al prójimo.